Psicología del votante de la izquierda.

Una explicación de la psicología abyecta desde la filosofía contemporánea hasta el conocimiento ancestral.

Occidente está en decadencia. Existe un tipo de persona que protagoniza la demolición de occidente. Es el abyecto, también conocido como «el zurdo», el «homo siniestrus».

En este pequeño artículo pretendo presentar algunos conocimientos relacionados con este tipo de personas, para mostrar que siempre existieron, desde antes de la creación del primer hombre. Y pretendo dar un poco de luz sobre algunos puntos acerca de su psicología.

¿Quién es el zurdo?

El zurdo es un personaje patético, decadente. Siempre asociado a las ideas políticas de las izquierdas. De ahí deriva su nombre. El zurdo es un vago, un parasito, sostiene ideas económicas o políticas delirantes, o las que ya se saben que llevan a la ruina, apoya las ideas de destrucción cultural, destruye cosas, se victimiza, se ofende, hace exhibicionismo moral hipócrita, es generoso con el dinero ajeno, nunca jamás con el suyo, es feminista, anti patriarcal, anticapitalista, le gustan las estupideces de género, dice «todes» o «todos y todas» y habla como un retrasado mental, etc. O sea, el zurdo es un izquierdista promedio típico.

También existen personas que dicen burradas y que no tienen tendencias políticas bien definidas y que pasan por zurdos, o zurdoides. Los zurdoides no son zurdos de pura cepa, simplemente se parecen a los zurdos porque comparten la ignorancia.

Voy a presentar tres conocimientos acerca de tipos de personas que pueden ser interesantes, y que pueden explicar en parte sobre la psicología y la base antropológica de estas personas putrefactas.

Lo primero que voy a presentar es lo que pensaba Nietzsche. Son pensamientos contemporáneos y muy interesantes. También voy a dilucidar ideas arcanas como las castas del hinduismo y el origen del hombre según la tradición mística occidental secreta, que explican maravillosamente la existencia del abyecto.

Pensamiento de Nietzsche.

En el siguiente video está expresado el pensamiento de Nietzsche, bien resumido. Recomiendo verlo antes de seguir leyendo. Es un video corto y va directo al punto sin dar vueltas.

Visto el video, queda poco que agregar. Enseguida nos damos cuenta que aparece aquí la psicología del zurdo en todo su esplendor.

Nietzsche hizo dos categorías, él «hombre superior» y el «hombre rebaño». Al hombre rebaño lo separó en dos subcategorías, «el último hombre» y «el esclavo».

El hombre superior tiene propósito, es concentrado, dedicado, estoico, razona bien, domina sus emociones, tiene ansia de superación, profundiza en el conocimiento, tiene sentido de trascendencia.

Su proyecto de vida es enriquecedor y purificador. Tiene objetivos elevados. No busca la gratificación a corto plazo. No es hedonista.

El hombre superior tiene una visión holística (que considera el todo) del cosmos. El hombre superior piensa, la vida es corta, no puedo perder el tiempo, tengo que cumplir con mi propósito. Tengo que dejar algo. El hombre superior se aleja de la manada infecta.

El hombre superior necesita la soledad, ama la soledad. En la soledad encuentra las dotes intelectuales y espirituales que le permitan superarse.

El hombre superior es autónomo. Ser autónomo es lo contrario de ser imbécil. El hombre superior no le da importancia a las críticas que no tengan ninguna utilidad, ni tampoco le da importancia a las alabanzas. El hombre superior no le da importancia a las palabras de los necios, los ignora, son irrelevantes.

En cambio, el hombre del rebaño, el estereotipo del zurdo, en cualquiera de sus dos subcategorías, es una persona putrefacta, que busca la comodidad y el placer hedónico.

Es mediocre o menos que mediocre. El hombre rebaño piensa, la vida es corta y tengo que vivirla desenfrenadamente. Cuando ha dado rienda suelta a su podredumbre hedonista, se regocija diciendo, quién me quita lo bailado.

Es una persona difusa, distraída, poco productiva y puede llegar a ser destructivo, es la lacra de la sociedad. Es imbécil. Imbécil significa que no es autónomo, que quiere que los demás resuelvan los problemas que le corresponde resolver a el mismo.

El hombre rebaño necesita de las alabanzas y es susceptible a las críticas. En su estado más bajo, son personas cargadas de resentimiento, odio y envidia. Pueden ser viciosos, drogadictos, depravados o delincuentes. Moralmente decadentes. Promulgan la igualdad, porque les da la base moral para hundir al resto. Se disfrazan de justicieros sociales, benevolentes. Pero lo hacen para destruir a los superiores que son el objeto de su odio.

Creen, erróneamente, que los superiores se creen superiores a ellos. No saben que los superiores no se creen nada. A los superiores no les importa creerse ninguna cosa. Los superiores «son»; ontológicamente hablando. El que «es», no necesita creer que es. El hombre superior no necesita «desear ser», está alejado del «querer ser», «no aparenta ser», el hombre superior «es». El hombre superior no compite con el hombre rebaño. El hombre rebaño es irrelevante. El hombre superior está ocupado haciendo cosas. No pierde el tiempo en estupideces.

El hombre rebaño, en sus dos subcategorías, es el prototipo del zurdo, una persona decadente y podrida.

Continuemos y exploremos otros conocimientos para dilucidar más acerca del zurdo.

Las castas del hinduismo.

El hinduismo enseña que existen 5 castas. Las castas son grandes categorías que agrupan a las personas de acuerdo a sus cualidades espirituales innatas. La palabra innata debe entenderse como, desde la «materia espiritual» que da origen al espíritu eterno e inmortal de una persona determinada, no del cuerpo físico circunstancial de esa persona. Materia espiritual es un oxímoron que utilizo a falta de palabras del lenguaje para describir la cosa, espero que se entienda.

El espíritu tiene un origen, una semilla, contiene una parte de Dios. El espíritu es el alma del alma. El espíritu puede estar formado por la mente de Dios, el corazón de Dios, el cuerpo de Dios o estar vacío, sin Dios.

El espíritu noble y real, de realeza divina, está completo y contiene mente, corazón y cuerpo de Dios de una forma equilibrada. Poniendo un poco más, o un poco menos de estos componentes y agregando como ingrediente el vacío de Dios, se forman las diferentes espiritualidades. La espiritualidad que está completamente vacía de Dios es de naturaleza bestial.

Los «brahmanes» son la primera casta. La casta más alta. Los que tienen la espiritualidad más elevada. Asociados a sacerdotes, maestros, sabios, místicos y justos. Los místicos y justos son los más elevados y alcanzan la nobleza real divina. Son las personas que tienen la vocación de dedicar su vida al bien de la humanidad o están unidos a Dios. Manejan el conocimiento y la sabiduría.

Los «chatrías» son la segunda casta. Son los que dedican sus vidas al bien público y a la seguridad de su nación. Esta casta está asociada a los políticos y soldados en el mejor sentido. Manejan el poder político y militar.

Los «vaishias» son la tercera casta. Son los beneficiarios de la sociedad en el sentido material. Los emprendedores, comerciantes, profesionales y artesanos. Que dedican sus vidas a servir al prójimo con productos y servicios que favorecen a todos, dan trabajo, producen riqueza y prosperidad. Manejan la riqueza material.

Los «shudrás» son la cuarta casta. No tienen capacidades espirituales importantes. Tienen problemas morales, espirituales y emocionales. En esta casta hay muchos egoístas, envidiosos, resentidos, odiosos, etc. No tienen capacidades o motivaciones innatas de ayudar a otros, lo hacen por obligación. Solo piensan en sí mismos. Si pudieran no trabajarían nunca y vivirían sus vidas solo para los placeres.

Los «dalits» son la quinta casta, la más baja. Es una casta tan baja que muchas veces no se considera dentro del sistema de castas. No se les considera humanos. Son infrahumanos. Tienen la espiritualidad completamente vacía de Dios. Son impermeables a la educación más básica. Destruyen, molestan, perjudican, son mal educados en el sentido más literal y material. Suelen ser sucios, mugrientos y desordenados. Son marginados. Marginados por otros y por ellos mismos. No tienen recursos intelectuales, morales, espirituales ni de ánimo para ayudar a nadie por vocación propia. Son destructivos.

El hinduismo sostiene que hay una inmovilidad absoluta entre castas. Esto es así depende de cómo se mire.

Es muy fácil bajar de casta. Es muy fácil corromperse. En este sentido podemos decir que hay movilidad. Se puede bajar fácilmente. Las personas que han bajado de casta, pueden volver a subir nuevamente hasta la casta que les corresponde, retomando su vida y quitándose la corrupción. Esto también es movilidad.

Pero esta aparente movilidad no es tan así; no es tan sencillo. Depende de cómo se mire.

El principio de inmovilidad sostiene que esa persona siempre perteneció a la casta que le corresponde, y que cuando se corrompió y actuó de mala manera, no cambió de casta, simplemente fue una persona corrompida, pero la casta siempre se mantuvo en el lugar donde corresponde. Porque la casta es la naturaleza de su espíritu. Y el espíritu es eterno e inmutable. La persona se corrompe, el ego se corrompe, los pensamientos y sentimientos se corrompen, los actos son corruptos, pero el espíritu siempre es el mismo eternamente desde su semilla espiritual. Tal cual son los componentes de su espíritu, que incluyen mente de Dios, corazón de Dios, cuerpo de Dios y vacío de Dios en diferentes proporciones.

La inmovilidad de casta no es una regla 100% estricta. Hay circunstancias especiales. La intervención de las personas que están ubicadas en la casta superior, los brahamanes; sacerdotes, maestros, místicos, sabios y justos, que son los seres más elevados y que contienen un espíritu de naturaleza real y noble en el sentido divino, pueden ayudar a las personas a elevarse por encima de su casta.

Todos quieren ser considerados arriba. Estar arriba es una cuestión de ser, no de querer ser. El que está, está. El que quiere estar, no está. Los inferiores desean ser percibidos como superiores, lo cual demuestra que son inferiores. Se visten, se disfrazan, aparentan, dan la impresión, pero no son, solo aparentan ser.

Las castas hablan de sacerdotes, políticos, militares y comerciantes. Conceptos que hoy en día están muy mal percibidos. Cuando estudiamos las castas debemos tomar estos conceptos en su estado más puro. Tomar su profundo significado. El de personas benefactoras cada uno en su grupo.

Estas ocupaciones están mal percibidas hoy en día porque lo que ha sucedido es que las personas de las castas inferiores, con espiritualidades de bajísima calidad y sin ningún grado de nobleza, han llegado a tomar esos cargos.

Por último y para terminar el asunto de las castas hay que aclarar que las castas no tienen nada que ver con la clase social. Las castas son inmóviles y las clases sociales tienen una alta movilidad y se definen de otra manera. Para definir las clases sociales no es importante el grado espiritual, moral o ético. Predomina el factor económico. La condición económica es mucho más fácil de mover que la condición espiritual.

Cualquier persona puede ser de una clase social elevada, porque tiene mucha riqueza o poder, pero al mismo tiempo puede ser de las castas inferiores porque tiene una espiritualidad de baja calidad. Esto no es raro, sucede muy a menudo.

El homo siniestrus, el zurdo, es el personaje de las castas inferiores. Un ser espiritualmente carente, destructivo, envidioso, egoísta, que no tiene motivaciones más que para sí mismo, etc.

El origen del hombre.

El primer hombre, Adán, fue creado hace 5782 años al momento de escribir estas líneas. Ese es el año del calendario hebreo en el cual nos encontramos ahora mismo. El calendario hebreo comienza en el momento en que fue creado el primer hombre.

Adán fue el primer hombre, pero no fue el primer humanoide. El cuarto día de la creación, Dios creó a los animales. El quinto día, Dios dijo Naasé Adam, hagamos al hombre.

El asunto es que el cuarto día Dios creó a los animales, y dentro de los animales creó al humanoide. El humanoide lo creó como un animal en el principio. El humanoide animal, o bestial, existió desde cientos de miles de años antes al primer hombre. Incluso existieron muchos humanoides con características diferentes antes del primer hombre. Los antropólogos han encontrado los huesos que datan de cientos de miles de años.

El primer hombre fue creado a semejanza de Dios a partir de los últimos modelos de humanoides disponibles. Doce modelos. Cada uno perteneciente a las doce razas fundamentales que existen en la tierra. Que son lo mismo que las doce tribus de Israel.

Doce adanes y doce evas con atributos mentales y espirituales similares a los de Dios, cada uno dentro de su correspondiente raza.

El humanoide bestial, anterior al primer hombre, no tenía esa semejanza con Dios. Significa que su espíritu estaba vacío de Dios. Igual a los de las castas inferiores del hinduismo. Vivía en el mundo junto con los animales y las bestias y era una bestia más.

El humanoide bestial fue destruido por orden de Dios, muchas veces, por provocar problemas. Destruidos en eventos como los de Sodoma y Gomorra y los más de 300 diluvios que están relatados en las diferentes mitologías de diferentes maneras.

El humanoide bestial fue destruido muchas veces, algunos aniquilados, pero los últimos de ellos no. El humanoide bestial no es un ser hecho a semejanza de Dios. Es un animal bestial con cuerpo humanoide, sus facultades espirituales son las de un simioide, pero tiene cuerpo humano. El humanoide bestial es lo que podríamos fácilmente asociar al zurdo. No tiene capacidades morales, espirituales, intelectuales superiores, es un ser destructivo.

Los hijos de Adán y Eva, cada cual en su raza, se mezclaron con los humanoides simioides. Y los humanoides simioides también se unieron entre ellos para producir sus propias proles. De ahí surgió la humanidad que tenemos hoy en día.

Conclusión

El abyecto existe. Es una condición del ser. Desde el hombre rebaño de Nietzsche hasta las enseñanzas místicas arcanas hablan de su existencia.

El abyecto está en todas partes. En los negocios, en la cultura, en la política, en la religión, etc. Utiliza las redes sociales y los medios de comunicación para propagar su inmundicia.

El abyecto es un problema para la prosperidad de la sociedad y la civilización. Hoy por hoy, el abyecto vota y coloca en los cargos políticos a otros abyectos y estos llevan a cabo políticas de demolición de la cultura y la civilización.

Para solucionar un problema, lo primero y más importante que hay que hacer, es hacer un buen diagnóstico. Descubrir las causas profundas. Y luego hacer las cosas correctas.

Pueden existir muchas causas en diferentes niveles. Pero la más profunda de todas es la existencia del abyecto. La existencia del abyecto es el diagnóstico correcto y es la causa profunda de la decadencia de la civilización.

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