El progresismo: Aberración cultural y política, promotor de la barbarie y enemigo de la civilización.

Todo lo que no sabías y nadie te cuenta sobre el progresismo. Explicación clara, simple y rigurosa de lo que es el progresismo.

Luego de la caída del muro de Berlín, cuando quedó en evidencia ante él mundo el fracaso absoluto del socialismo, las izquierdas tuvieron que reconvertirse para poder seguir existiendo. La palabra comunismo pasó a ser un sinónimo de fracaso y la palabra socialismo, una palabra que comenzó a dar vergüenza.

Entonces, la vieja izquierda abandonó estas palabras y se transformó en la nueva izquierda, con renovadas banderas. Adoptaron la palabra progresismo. Siguieron siendo socialistas y comunistas, pero a los efectos del marketing ahora se llaman progresistas.

También se apoderaron de la palabra democracia. Es muy curioso que los que siempre quisieron una dictadura, la dictadura del proletariado, que en la práctica significa la dictadura de una élite, porque el proletariado nunca dictó ninguna cosa, ahora se llenan la boca hablando de democracia, y diciéndole a todo el mundo que ellos son los verdaderos demócratas. En realidad, fueron y siguen siendo amantes de la dictadura. La dictadura de ellos. Pero como vender la palabra dictadura es imposible, entonces tomaron la palabra democracia que es mucho más fácil de vender. Y la venden con eficiencia. Tienen una masa de votantes descerebrados que no disponen de las capacidades suficientes para darse cuenta de estas imposturas alevosas.

Al momento de la caída del comunismo, el progresismo ya existía y ya tenía su base filosófica. La nueva izquierda reconvertida adoptó esta palabra porque era una palabra bonita que da la idea de progreso, y lo más importante, no era incompatible con muchas de las consignas comunistas y socialistas.

El progresismo no es incompatible con las fracasadas ideas del comunismo y el socialismo. ¿Por qué? Porque permite tirar todo abajo. El progresismo es el enemigo natural y acérrimo del conservadurismo. No se puede entender el progresismo si antes no se entiende el conservadurismo.

El conservadurismo es el sistema preferido de la llamada burguesía. ¿Qué es la burguesía? La burguesía son las personas produciendo y haciendo cosas en libertad. Son las personas que han desarrollado la sociedad y la civilización. La burguesía es la clase media, son los comerciantes, los emprendedores, los autónomos, los profesionales, los artesanos, los técnicos, etc. Los habitantes del burgo.

En la era medieval existían las ciudades amuralladas. Estas ciudades amuralladas se llamaban «burgos». Afuera de los burgos vivían los campesinos. Dentro de los burgos vivían los comerciantes.

Los comerciantes del burgo les compraban las cosas a los campesinos y comerciaban con ellas y también las exportaban a otras regiones. Para los marxistas, los burgueses, los habitantes del burgo, eran los explotadores y los campesinos los explotados.

O sea, cualquiera que comercie, que compre y venda cosas como forma de sobrevivir, es un burgués. El que vende en un carrito en la calle, el que hace pasteles y se los vende a sus vecinos, el técnico electricista, el profesional, todos son burgueses. Cualquiera que haga algo productivo y gane dinero con ello, es un burgués.

Toda la sociedad y toda la civilización está construida de acuerdo a una base conservadora. En la historia ha habido muchos sistemas políticos en muchas regiones del mundo, pero el conservadurismo, por ser natural y no ideológico, siempre termina predominando, y es el sistema que mejor ha permitido la prosperidad y el desarrollo de la civilización.

Las ideas marxistas nunca han tenido éxito. Han fracasado una y otra vez en todas partes. Y los marxistas, como buenos religiosos que no quieren soltar sus dogmas, le echan la culpa a la burguesía, que es lo mismo que echarle la culpa al sistema conservador, que es el sistema preferido por la burguesía.

El izquierdista siempre piensa de esa forma. Las ideas de ellos son perfectas. Y el fracaso siempre es por culpa de los demás. Y las ideas de los demás siempre están equivocadas y su éxito no tiene explicación.

Entonces, con esta nueva palabrita –progresismo–, la nueva izquierda podría renacer, y se podría utilizar para seguir su proyecto de destrucción de la sociedad y la civilización.

La destrucción siempre fue un objetivo de la vieja izquierda, destruir el sistema capitalista, destruir a la burguesía, adueñarse de los medios de producción, etc.

Ahora podrían retomar su rumbo, separándose ante el público, de aquellas viejas etiquetas de comunista y socialista y tomando la nueva etiqueta de progresista que suena bonito y es muy bueno para el marketing.

Se piensa, equivocadamente, que el progresismo es una orientación política de centro. No lo es. Es una orientación política de ultraizquierda. El progresismo se encuentra a la izquierda del comunismo puro y duro. El progresismo es mucho más destructivo que el comunismo. Lo que sucede es que el progresismo utiliza las técnicas del neo marxismo. Se va imponiendo poco a poco, muy despacito, iba corrompiendo la cultura sin encender las alarmas. Es por eso que las personas lo perciben como una orientación política de centro. Pero el objetivo final del progresismo es aniquilar y destruir completamente toda la cultura, lo que es un acto de sedición de tal grado que ni siquiera el comunismo se atreve a tanto.

¿Qué es lo que quieren destruir? Quieren destruirlo todo, absolutamente todo. Demolerlo todo. Aniquilarlo todo. Destruir el sistema capitalista, destruir el sistema “neoliberal”, destruir la economía, destruir el arte, destruir la educación, destruir el sistema de salud, destruir el sistema de pensiones, destruir el patriarcado, destruir al hombre y a la mujer, destruir la feminidad, destruir la masculinidad, destruir a la familia, destruir a los empresarios, destruir a los ricos, destruir la nación, destruir el himno nacional, destruir la bandera, destruir a la patria, destruir la república, destruir las instituciones, destruir las tradiciones, destruir la constitución, destruir al ejército, destruir a la policía, destruir la identidad de las personas, destruir la sexualidad de los niños y adolescentes, destruir, destruir, destruir. Destruir toda la civilización burguesa y conservadora. O sea, simplemente destruir a la civilización. Demolerlo todo. Ellos le llaman deconstruir, que suena más bonito, pero en realidad es destruir, demoler.

Le dicen deconstruir, porque para el progresismo, todas esas cosas son construcciones sociales, y cómo son construcciones, entonces lo que hay que hacer es deconstruirlas. Para el marketing suena mejor deconstruir que destruir.

¿Por qué destruirlo todo? Porque sí. Esto no tiene sentido, puede pensar cualquier persona con justa razón. No tiene sentido para una persona decente. Pero para los marxistas, que son personas trastornadas, tiene mucho sentido.

Por ejemplo, recordemos lo que piensan los intelectuales neo marxistas como Herbert Marcuse. Él escribió: «Muy diferente de la revolución en anteriores etapas de la historia, esta oposición se dirige contra la totalidad de una sociedad próspera que funciona bien».

Herbert Marcuse, un intelectual del más alto rango para la nueva izquierda, lo dice muy claro, el desafío es hacer oposición a una sociedad próspera y que funciona bien. ¿Para qué? Para instalar las ideas marxistas fracasadas y que está probado que funcionan mal. Por eso el progresismo lo que quiere hacer es destruir todo aquello que funciona bien.

¿Destruir hasta qué punto? Hasta el punto del salvajismo o el bestialismo. Esto parece ser exagerado, pero no lo es. Para el progresista está perfectamente vista la pederastia, el sexo entre una madre y un hijo y todas las aberraciones que se puedan pensar.

Para el progresismo, cuando el hombre llega a ser como un animal, o como una bestia mejor sería decir, entonces en ese momento es libre, porque es en ese momento que se ha liberado de todos los prejuicios y construcciones sociales. Esto está escrito en la base filosófica del progresismo. No me lo estoy inventando.

Los políticos progresistas no dicen esto abiertamente. No lo dicen, pero lo hacen. Los políticos progresistas hablan con palabras bonitas, engañan, les dicen a las gentes, las cosas que las gentes quieren escuchar, les prometen cosas fantásticas y un mundo maravilloso, y luego, cuando alcanzan el poder, hacen otras cosas diferentes. Poco a poco van destruyendo todas las cosas que son buenas para la sociedad. Siempre lo fueron haciendo de a poco. Pasando inadvertidos. Moviendo la ventana de Overton despacito. Pero en los últimos años se han apresurado tanto que han quedado en evidencia y las gentes han comenzado a despertar; a darse cuenta.

Sus acciones políticas, las leyes que proponen, siempre van en la senda de la destrucción de la sociedad y en contra de la civilización conservadora. Son anti conservadores. Son destructores. Los conocemos por sus hechos no por sus palabras.

Un problema muy importante es que cuando se dice la palabra progresismo la gente lo asocia a la idea conservadora de progreso, o sea, prosperidad en el sentido bien entendido. Pero la idea progresista de progreso es muy diferente. Es opuesta. El progreso progresista se da cuando el hombre se libera de todas las construcciones sociales. Es una idea de demolición de todo lo existente. El hecho de no saber, o no tener claro esta diferencia hace que las personas crean que el progreso progresista tiene algún sentido constructivo.

El conservadurismo es la filosofía política más antigua y más completa que existe. Sus orígenes se pueden remontar hacia el principio de la civilización, a la antigua Grecia clásica. El conservadurismo lo abarca todo. Algunas corrientes políticas son más bien economicistas. Otras corrientes políticas se enfocan en promulgar un Estado pequeño o incluso inexistente. El conservadurismo no. El conservadurismo no se enfoca en ninguna cosa determinada, abarca todas las ramas de la cultura. La política, el arte, la religión, la filosofía, la ciencia, la economía, el estado, la moral, la ética, todo absolutamente todo. Y como lo abarca todo, demoler a la civilización conservadora, significa demolerlo todo.

El progresismo desde el punto de vista político es el enemigo del conservadurismo. Su misión más importante es destruir a la sociedad conservadora. Para entender bien al progresismo debemos entender bien las bases esenciales del conservadurismo.

El conservadurismo tiene muchas variaciones. No voy a profundizar en las variaciones del conservadurismo, simplemente voy a tomar su esencia.

La base esencial del conservadurismo sostiene que lo bueno, lo bello, lo justo y lo verdadero existe. Que el hombre, de forma natural, puede reconocer y valorar esas cualidades. Por lo tanto, el conservadurismo procura caminar y avanzar en ese rumbo.

Cuando en algún momento se logra un nivel de acercamiento a ese objetivo, el conservadurismo procura cuidar y conservar.

El conservadurismo solo procura avanzar y hacer modificaciones para mejorar en el sentido de lo bueno, lo bello, lo justo y lo verdadero, nunca para empeorar. Por eso el conservadurismo ha sido la base de la civilización y de la prosperidad.

Por otra parte, el progresismo, sostiene que lo bueno, lo bello, lo justo y lo verdadero, no existe, que todas esas cualidades, son falsas, que son relativas, y que son prejuicios y construcciones sociales edificadas como un medio de dominación, que hacen que el ser humano no pueda ser libre. Por lo tanto, sostiene que el hombre debe emanciparse de esos prejuicios para poder alcanzar la verdadera libertad. El hombre es realmente libre cuando se libera de todas las construcciones sociales.

Observamos enseguida como el progresismo es muy adecuado para el discurso marxistoide. Este es uno de los motivos más importantes por lo cual la nueva izquierda ha tomado la bandera del progresismo. Porque permite la demolición de la sociedad conservadora. Que es lo mismo que decir que permite la demolición de la sociedad burguesa. Y permite el discurso marxistoide y manipulador que dice que unos son buenos y los otros son malos.

Aquello que otrora se decía, «el proletariado es bueno y la burguesía es mala», puede ser cambiado por muchas otras categorías de buenos y malos, porque como el mundo está construido de forma conservadora como un medio de dominación, entonces se permite decir que todo lo que existe en la civilización conservadora es lo malo y que liberarse de eso es lo bueno. Y como el conservadurismo lo abarca todo, entonces hay muchísimo material para establecer el discurso marxistoide de buenos y malos.

De ahí podemos extraer un conjunto enorme de cosas a destruir, costumbres, tradiciones, hábitos, rutinas, conductas, reglas, inclinaciones, propensiones, leyes, usos, identidad, sexualidad, patriotismo, nación, símbolos, etc.

Para el progresismo todo esto se sostiene porque son construcciones sociales. Deconstruir estas cosas es lo correcto porque lleva a la liberación. Los buenos son los que aceptan las ideas progresistas porque pueden liberarse y los malos son los que quieren perpetuar los estereotipos conservadores de la sociedad burguesa, que están atrapados y no son capaces de darse cuenta de que lo están. Entonces, ahora, con las nuevas banderas del progresismo, aparecen un montón de situaciones para explotar y manipular a las personas con el discurso marxistoide de buenos y malos.

Nótese la contradicción. Para liberarse de las construcciones sociales hay que aceptar de forma religiosa otra construcción social; que las ideas del progresismo son las correctas. El progresismo se establece como una construcción social que sirve para deconstruir las construcciones sociales.

La sociedad, naturalmente, desde la edad de piedra, ha ido cambiando, ha pasado del salvajismo a la civilización, basada en la experiencia de haber ido encontrando las mejores formas. Lo bueno, lo bello, lo justo, lo verdadero y la capacidad natural del ser humano para valorar estas cosas. Esos son los valores conservadores esenciales.

Asesinar es malo, violar es malo, robar es malo, la pederastia es mala, etc. todas estas cosas el ser humano las reconoce como malas de forma natural. Este reconocimiento no forma parte de ninguna construcción social como piensan los progresistas. El reconocimiento de estas cosas como algo malo es natural. Los valores conservadores son los valores naturales. El conservadurismo no es una ideología, es natural.

Existen algunas variantes del conservadurismo que pueden ser consideradas como que tienen base ideológica. Siendo la esencia del conservadurismo algo natural, entonces todas esas variantes del conservadurismo que pueden tener algunas afirmaciones ideológicas, no son conservadurismo puro y clásico. Son tendencias políticas que aceptan las bases esenciales del conservadurismo clásico natural y que además sostienen algunas sentencias o afirmaciones ideológicas.

El conservadurismo ha sobrevivido a través de los milenios porque es natural, esa es su esencia, y aunque el ser humano se desvíe en ciertos períodos de la historia, por las contingencias políticas, al final siempre vuelve a su naturaleza. Al final siempre se vuelve al conservadurismo. El conservadurismo es la expresión cultural de la naturaleza humana.

La esencia de los valores conservadores son los que han hecho prosperar y progresar a la civilización. Siempre. Desde que la civilización comenzó a prosperar. Toda civilización que haya prosperado, se ha basado en valores conservadores esenciales.

Algunos sostienen que el conservadurismo pretende conservar el statu quo. Eso no es correcto. La sociedad ha avanzado muchísimo y ha cambiado muchísimo basado en los principios conservadores. La libertad es un valor conservador. La libertad bien entendida, la libertad clásica. Con base en la libertad, las cosas cambian, entonces el conservadurismo cambia cuando se descubren cosas beneficiosas.

Conservar el statu quo es lo que hacen los comunistas cuando llegan al poder. Es lo que hace el gobierno chino, o el gobierno cubano, o el de Corea del Norte. Todos ellos conservan el statu quo. Pero no practican los valores conservadores. Porque utilizan la fuerza y no permiten la libertad. Someter a la fuerza a las personas no es bueno, ni es bello, ni es justo, por lo tanto, no es conservador. No cumple con la esencia del conservadurismo.

Como el progresismo se opone a la naturaleza, entonces se opone a los valores conservadores. Y lo hace de una forma religiosa y completamente irracional, por pura ideología, y con argumentos tan débiles que sus mejores “intelectuales”, no los pueden sostener en ninguna discusión seria. Entonces ellos proponen la palabra deconstrucción; que es un eufemismo para no decir destrucción.

¿Qué propone construir el progresismo luego de la deconstrucción? No lo sabemos. Nadie lo sabe. Nadie lo ha explicado. Sólo oímos hablar de deconstrucción. En contra de tal modelo, en contra de tal sistema, en contra del patriarcado, en contra de esto, y en contra de lo otro. Solo destrucción. A lo sumo podemos escuchar discursos con palabras bonitas y frases sueltas que no significan nada en concreto y con las cuales muchos podrían estar de acuerdo. Construir un mundo mejor, construir un mundo más justo donde exista menos discriminación, más inclusión, etc., etc., etc. Sólo son un conjunto de frases hechas que no significan nada. Mientras tanto, la demolición de la civilización es lo concreto.

En el mundo siempre hay y siempre habrá personas que están llenas de odio y de rencor, que quieren destruir. Estas personas siempre han sido, tradicionalmente, votantes de la izquierda.

Es muy fácil destruir. A una estatua hecha por el mejor escultor, que le llevo años de trabajo realizarla, cualquier retrasado mental le puede poner una bomba, o agarrar un martillo y destruirla en un instante. Construir es lo difícil. Destruir es progresismo, construir es conservadurismo.

Para ellos, los izquierdistas, el progresismo tiene la ventaja de que le otorga una base moral al odio, al rencor y el ánimo de destruirlo todo. El progresismo es muy útil para la izquierda. Porque puede obtener los votos de todos los subnormales llenos de odio y rencor para obtener el poder.

El progresismo permite insertar la idea, en las mentes de las personas, de que todo el sufrimiento por el cual están pasando es debido a que la sociedad está construida de acuerdo los valores conservadores, y que si esos valores conservadores no existieran entonces el sufrimiento acabaría, porque serían apreciados y libres.

Para el progresismo, yo no estoy excluido de la sociedad, o me va mal, porque yo sea una mala persona, un delincuente, un violador, etc., la sociedad me excluye porque está basada en una construcción social de principios conservadores que fueron construidos con propósitos de dominación.

Esto les da una base moral a las personas llenas de odio, de rencor, e incluso a los degenerados. Una base moral que a veces llega a tal grado, que el progresista sale a hacer exhibicionismo moral. Lo cual es el colmo de la inmoralidad. Sólo hay que ver a los políticos progresistas desgarrándose las vestiduras y soltando las lágrimas acongojados por el sufrimiento de las pobres gentes. Hipocresía patética. Lo único que producen sus políticas es demolición, más sufrimientos, más problemas. Jamás nunca han solucionado ninguna cosa. En ninguna parte. Siempre han arruinado todo. En todas partes.

El progresismo, como toda ideología política de izquierda, es totalitario, supone que el progreso puede y debe ser planificado. Supone que un conjunto de burócratas y políticos son genios iluminados que pueden planificar aquello que debe ser el progreso.

El conservadurismo en cambio, acepta la libertad. La libertad es buena, por lo tanto, la libertad es un valor conservador. Las personas, actuando en libertad son las que guían la dirección del progreso de forma natural. Libertad sí, pero libertad en el sentido clásico, con responsabilidad. El conservadurismo promueve lo bueno, lo bello, lo justo, lo verdadero. Cuando la libertad se choca con esos valores, entonces ese es el límite de la libertad.

Hasta aquí es lo que voy a decir desde el punto de vista político, como se entiende el progresismo aplicado a la política en la actualidad. También existe el progresismo desde el punto de vista filosófico.

El progresismo se originó como una filosofía de la historia y no fue una orientación política hasta que las izquierdas lo tomaron y lo transformaron para utilizarlo de esa forma.

¿Qué significa que fuera una filosofía de la historia? Simplemente un conjunto de ideas de algunos intelectuales sobre la forma de cómo se ha producido el progreso en la historia de la humanidad. Con algunos, muy pequeños tintes políticos, inevitables, pero no fundamentales.

Los primeros textos o ideas importantes sobre la filosofía progresista parten en el siglo XVII en Francia. En esas discusiones participaron pensadores destacados como Benjamin Constant, Nicolas de Condorcet, Immanuel Kant, René Descartes, etc. Hay ideas incipientes antes de esa época, pero la sustancia, el momento en donde se desarrolló fuertemente el progresismo fue en Francia en el siglo XVII.

El progresismo, como filosofía de la historia, se basa en una abstracción de la idea de la realidad y de la capacidad humana de resolver a priori esos problemas; resolver los problemas antes de que se presenten en la realidad.

El progresismo tiene una idea lineal del progreso. Progreso material y moral. La humanidad siempre avanza hacia lo mejor y siempre progresa de forma ineludible. Nunca retrocede, nunca se degenera, nunca empeora, siempre avanza, siempre progresa.

Evidentemente esto no se puede sostener, simplemente revisando la historia. Nadie podría sostener que las aberraciones, genocidios y guerras del siglo XX, en realidad son avances sobre los siglos anteriores. Ni siquiera podríamos sostener que lo que tenemos ahora mismo es un avance sobre lo que teníamos hace cinco años atrás. En este momento el mundo está en una situación de demolición cultural que hace unos cinco años atrás no existía, o al menos no era tan fuerte. Esto no es un avance.

En este punto, el progresismo tiene un contacto con el marxismo. Marx tenía una idea similar planteada en su dialéctica de la historia. Marx tenía una idea determinista de la historia. La historia está escrita e iba inexorablemente en una sola dirección determinada. Marx era un poco progresista en ese sentido. Marx pensaba que la sociedad sin clases estaba predeterminada en las leyes de la historia. Pensaba que inevitablemente e inexorablemente el capitalismo se destruiría solo, se transformaría en socialismo y más adelante avanzaría hacia el comunismo, sin necesitar ninguna intervención. Pensaba que cuando este momento llegara el ser humano sería libre. Libre en el sentido progresista; sin limitaciones. Lo que sucedió ya lo sabemos, fue justo lo contrario. Las sociedades en donde se implantó el socialismo fracasaron, se destruyeron y se arruinaron. Las que aún sobreviven, lo hacen en un estado deplorable. Sin embargo, el capitalismo conservador, como algo natural y no ideológico, sobrevivió y se hizo más fuerte y fue progresando.

¿Por qué sucedió así? Porque el capitalismo no es una ideología, a pesar de que la palabra que lo define termina en el sufijo «ismo». El capitalismo es algo natural. Básicamente el capitalismo es el intercambio de cosas. Una persona tiene algo y lo intercambia con otra persona que tiene otra cosa. Para que esto se produzca no se necesita de ninguna ideología, ni ninguna intervención. Esto se produce de forma natural. Cuando esto se produce en la sociedad, entonces aparece otro fenómeno natural llamado mercado. Para que aparezca el mercado, tampoco se necesita ninguna intervención, ni se necesita ninguna ideología. Éstos dos fenómenos naturales, el capitalismo y el mercado, han demostrado ser fundamentales para la prosperidad y el progreso y es la mejor política social que ha existido. Es aquello que ha transformado el mundo, desde un mundo en absoluta pobreza y miseria inconcebible, desde el principio de la humanidad hasta antes del desarrollo del capitalismo, donde casi el 100% de la humanidad vivía como animales, hasta pasar a la abundancia de hoy en día, impensable hace apenas unos siglos. Simplemente el hecho de que toda la humanidad tenga zapatos ya era impensable hace dos siglos atrás; mucho menos medicinas y hasta incluso poder comer todos los días. Así era el nivel de miseria antes del desarrollo del capitalismo y el mercado. Y la historia también ha demostrado que así es el nivel de miseria hacia donde se conducen los países que se alejan del capitalismo y el mercado.

Éstos son hechos, no son disquisiciones ideológicas. Todo esto se puede comprobar con datos objetivos irrefutables.

Las ideas de Marx fracasaron porque Marx no entendía, o no quería entender, o negaba la naturaleza humana. Tenía una ideología, una superstición religiosa. Él escribió e hizo dialéctica histórica, el materialismo histórico, para darle una base filosófica a su fantasía.

Para el progresismo, el avance histórico se da en el campo material y moral; y es inexorable. A mayor avance histórico, mayor avance moral. Directamente proporcional y lineal.

Aquello que es lo mejor es indefinible, pero además es inevitable y es necesario. El objetivo de la humanidad es ser cada vez más libre. Pero libre en el sentido progresista, que no es el sentido clásico.

Aquí hay una falla importante a destacar. Por una parte, el progresismo dice pretender resolver los problemas antes de que se presenten, por otra parte, dice que lo mejor es indefinible, por otra parte, dice que el objetivo de la humanidad es ser cada vez más libre. Lo primero es un principio de intervención. Lo segundo es no saber a priori lo que vendrá. Lo tercero es dejar en libertad al ser humano. El principio de intervención es contradictorio con lo demás. Lo mejor es indefinible pero el progresismo pretende intervenir para guiar el proceso hacia un objetivo que es indefinible. El objetivo de la humanidad es ser cada vez más libre, pero el progresismo pretende intervenir para guiar a la humanidad hacia su objetivo. O sea, estarás obligado a ser libre. La libertad es lo que yo defino como libertad. Son cosas que se chocan de frente.

El concepto progresista de la libertad parte de la base de la desaparición absoluta de los límites, de las reglas sociales, de las leyes de convivencia y de cualquier regla que la sociedad, o la comunidad, o la civilización, se ha dado, o ha encontrado en algún momento. Es una libertad completamente brutal y salvaje. Todo vale, todo está permitido y nada está reprimido en ninguna forma. Incluso aquellas cosas que podríamos considerar como las bestialidades, las salvajadas y las degradaciones más inimaginables. El progresismo no es la vuelta al salvajismo, es mucho más que eso, ni los salvajes llegan a tanto. El progresismo es el camino hacia la aberración total. Es el camino hacia el bestialismo.

El concepto clásico de la libertad enseña y explica que para ser libre se requiere como mínimo conocimiento y responsabilidad. Como agregado también podemos decir que la libertad mejora mucho cuando hay inteligencia, capacidad, salud mental, etc. Para la libertad clásica, los actos efectuados sin el conocimiento y la información suficiente no son actos verdaderamente libres. Cuando alguien actúa de una forma mecánica y automática, entonces esa persona no está teniendo en cuenta el principio de responsabilidad, por lo tanto, no está actuando de forma libre.

Esto que acabo de describir es la forma más contemporánea del progresismo. El progresismo ha tenido etapas en la historia. No siempre ha sido como es ahora.

En algún momento de la historia, cuando fue superado el orden feudal, se consideró como un logro del liberalismo. El liberalismo se sintió progresista cuando logró esto. Esto fue visto como un progreso, pero un progreso hacia la libertad bien entendida. No un progreso hacia el libertinaje absoluto y sin límites como propone hoy en día el progresismo contemporáneo.

En ese momento, cuando se abandonó el orden feudal, se produjo un progreso hacia la libertad económica, la libertad política, la libertad religiosa, la libertad individual, etc., fue un progreso. Muy distinto de lo que se propone hoy en día.

De estas ideas surgió el Partido Demócrata de los Estados Unidos, por eso se autodenominan como «liberals». Pero hoy en día el Partido Demócrata de los Estados Unidos ha tomado la bandera del progresismo más desquiciado y degradante. El que propone la libertad absoluta y sin límites. El que propone y apoya las aberraciones más increíbles. El hecho de que se autodenominen «liberals» produce mucha confusión cuando se habla de liberales. Porque toda la gente entiende que los liberales son liberales en el sentido clásico. Y el liberalismo clásico es completamente diferente al progresismo.

Los liberales clásicos y libertarios son muy cercanos a los conservadores. Tienen muchos puntos en común. Los principales mentores del liberalismo clásico y el libertarianismo han escrito cosas que los ponen muy cercanos a la esencia del conservadurismo.

El conservadurismo acepta a los liberales clásicos y libertarios dentro de sus propias ideas con algunas pequeñas diferencias.

Los liberales dicen que «el liberalismo es el respeto irrestricto del proyecto de vida del otro». Los conservadores no creen en esto. Los conservadores no creen que haya que respetar el proyecto de vida de Stalin, o el de Hitler, o el de un degenerado, o el de un pederasta, o el de un violador, o el de un asesino, o el de un criminal, o el de un tirano, etc. Los conservadores creen que existe un derecho moral y ético en intervenir en contra de la maldad de forma activa. Los conservadores creen que lo bueno, lo justo, lo verdadero y lo bello existen y hay que caminar en esa senda. Los conservadores creen que todo eso es natural y que cada ser humano, sin estar contaminado por alguna ideología, o algún sesgo, o ser un enfermo mental, puede distinguirlo.

Si una persona tiene un proyecto de vida degradante, pero que no perjudica a ninguna otra persona, entonces el conservador dice que no tiene por qué respetarlo, pero en este caso lo que hace el conservador es no interferir y dejar a esa persona que haga su proyecto de vida como le plazca mientras no haga daño a los demás. Sólo eso, nada de respetarlo, solamente no interferir mientras no haga daño.

Para el conservador no todas las cosas merecen respeto. Cuando las cosas son perjudiciales hay que interferir. Cuando son degradantes pero que no perjudican a nadie entonces no hay que interferir. Y destacar que, es un valor conservador ayudar a las personas que tienen problemas, por ejemplo, a los que quieran abandonar un modo de vida degradante.

El liberalismo es ideológico, sostiene, por ejemplo, que todos los seres humanos son igual de dignos. Para el conservadurismo esto no tiene sentido, no es natural, no tiene la misma dignidad un violador que una persona que no es violador, un delincuente que una persona que no es delincuente, etc. Hay personas de elevada nobleza ética y moral, y hay personas que son miserables. Y tienen diferente dignidad.

El liberalismo reconoce la libertad en el sentido clásico, no progresista, de la misma forma que la reconocen los conservadores. O sea, hay algunas diferencias entre liberalismo y conservadurismo y también hay cosas en común.

El liberalismo abarca muchas menos cosas que el conservadurismo. El conservadurismo lo abarca todo. El liberalismo se centra en la economía, el achicamiento del Estado y la resolución de los problemas sociales, que es bastante, pero no es todo.

Los liberales y los libertarios tienen muchos puntos en común con el conservadurismo. No son enemigos, son colaboradores. Los libertarios y los liberales clásicos también creen que lo bueno, lo bello, lo justo, lo verdadero existe y están alejados del relativismo.

Estas tres filosofías políticas, el conservadurismo, el liberalismo clásico y los libertarios están todos agrupados del mismo lado político. O sea, todos ellos tiran para el mismo lado. Para el lado de las cosas donde aparece el progreso y la prosperidad en el sentido clásico.

Las diferencias que tienen, y la forma educada y civilizada de discutir los asuntos les permiten llegar a acuerdos en favor del bien común. Liberales clásicos, libertarios y conservadores son buenas personas.

Aquellos que se dicen liberales o libertarios, pero que se alejan, o son enemigos de los valores conservadores, se llaman líber-progres.

También decir para aclarar que los conservadores al estilo norteamericano no son los conservadores clásicos. El conservadurismo norteamericano tiene la influencia de la religión protestante cristiana. Como Dios es bueno por definición, entonces lo bueno proviene de Dios.

El conservadurismo en el sentido clásico, el más antiguo de todos, el que yo hago referencia en este artículo cuando me refiero a verdadero y legítimo conservadurismo, no depende de Dios, simplemente depende de la naturaleza humana.

No se necesita tener los mandamientos para entender que matar o robar está mal, no se necesita de la religión para entender que uno no debe hacerle al otro lo que no nos gusta que nos hagan a nosotros mismos.

El conservadurismo norteamericano hace énfasis en los preceptos morales extraídos de la religión, pero estos preceptos morales no necesitan de la religión, porque son buenos por naturaleza y las personas los reconocen como buenos sin tener que pasar por la religión.

El progresismo: Aberración cultural y política, promotor de la barbarie y enemigo de la civilización. El progresismo: Aberración cultural y política, promotor de la barbarie y enemigo de la civilización. Reviewed by Pablo Alexandre on Rating: 5
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